¿La especialidad que llegó tarde a la impresión 3D?

Descripción de la publiLa impresión 3D lleva décadas en ortopedia y cirugía maxilofacial. En oftalmología, la adopción ha sido notablemente más lenta. Una revisión publicada en _Survey of Ophthalmology_ (2022) mapea por qué: las estructuras del ojo son tan pequeñas, tan ópticas y tan vasculares que las tecnologías actuales de manufactura aditiva llegan a su límite físico justo donde la especialidad más los necesita.cación

Tsui JKS, Bell S, da Cruz L, Dick AD, Sagoo MS. Applications of three-dimensional printing in ophthalmology. _Survey of Ophthalmology_. 2022;67(5):1287–1310. [doi.org/10.1016/j.survophthal.2022.01.004](https://doi.org/10.1016/j.survophthal.2022.01.004)

6/15/20265 min leer

El problema que nadie nombra directamente

Cuando un cirujano de columna quiere entender mejor una espondilolistesis antes de operar, puede encargar un modelo impreso en 3D de las vértebras involucradas. El hueso tiene milímetros de grosor, estructuras que se pueden capturar con un TAC estándar, y tolerancias de fabricación que la impresión FDM puede alcanzar sin mayor drama.

Ahora imagina que eres un oftalmólogo. Quieres imprimir la vascularización coroidea de un paciente con melanoma uveal para planificar la radioterapia estereotáctica. Los vasos que te importan tienen entre 10 y 100 micras de diámetro. La resolución típica de una impresora FDM es 200 micras en el mejor caso. Ya tienes el problema.

La oftalmología no llegó tarde a la impresión 3D por desinterés. Llegó tarde porque su anatomía es, en muchos aspectos, más pequeña que la tecnología.

El contexto: qué estaba pasando en el resto de la medicina

Desde mediados de los años noventa, la impresión 3D fue ganando terreno en medicina de forma sistemática. En 1994 se usó por primera vez para planificar la reconstrucción de un defecto craneal. En ortopedia, los modelos de pelvis, hombro y rodilla se volvieron herramienta habitual para cirujanos que querían "tocar" la anatomía del caso antes de entrar al quirófano. En cirugía maxilofacial, los modelos de cráneo permitían doblar placas de titanio fuera del campo quirúrgico, reduciendo el tiempo bajo anestesia.

El flujo es siempre el mismo: imagen médica (TAC o RM) → segmentación del tejido de interés → archivo STL → impresión capa por capa. Lo que cambia entre especialidades es qué tan bien ese flujo se adapta a la anatomía específica.

En ortopedia y maxilofacial, la respuesta fue: muy bien. En oftalmología, la respuesta fue: depende de qué quieras imprimir, y en muchos casos, todavía no.

Lo que hicieron los autores

El grupo del UCL Institute of Ophthalmology y el Moorfields Eye Hospital realizó una revisión narrativa de la literatura disponible en Medline y Embase, complementada con búsquedas en sitios especializados de manufactura aditiva y fuentes regulatorias de la FDA. El objetivo era mapear todas las aplicaciones documentadas de la impresión 3D en oftalmología: qué se había probado, con qué tecnología, con qué resultados y con qué limitaciones.

El resultado es un mapa completo del estado del campo en 2022. No un ensayo clínico, no una comparación controlada — una revisión que sitúa a la especialidad en el contexto más amplio de la manufactura aditiva médica y señala con claridad dónde están los cuellos de botella.

Lo que emerge es una imagen curiosa: hay aplicaciones en oftalmología que funcionan bien con la tecnología actual, y hay otras donde la biología y la física simplemente no se ponen de acuerdo todavía.

Para médicos: lo que el estudio muestra

Diseño: revisión narrativa. Búsqueda en Ovid Medline (1946–2019) y Ovid Embase (1947–2019), complementada con fuentes web de la FDA y sitios especializados. Criterio de inclusión: artículos en inglés sobre aplicaciones de impresión 3D en oftalmología y especialidades de referencia (ortopedia, maxilofacial, odontología).

Hallazgos organizados por área:

Diagnóstico. Se han construido modelos 3D de vasculatura coroidea a partir de datos de OCT (tomografía de coherencia óptica). Los modelos impresos en polímeros transparentes permiten visualizar la relación espacial entre tumores y vasos coroideos. Limitación central: la coriocapilar no es capturada por el OCT disponible hoy, por lo que esa capa no puede imprimirse. El modelo es necesariamente incompleto.

Dispositivos clínicos — implantes. En córnea, se ha impreso estroma corneal usando bioink de colágeno con queratocitos, con viabilidad celular del 90% al día 1 y 83% al día 7 en modelos in vitro (Isaacson et al., 2018). En lentes intraoculares, se reprodujo el diseño histórico de Ridley usando un servicio de impresión óptica: buena transmisión óptica, pero rugosidad superficial significativa y diferencias en radio de curvatura anterior (17.3%) y distancia focal posterior (11.2%) que impiden su implantación en esta etapa.

Prótesis oculares. Es el área con mayor madurez clínica. Se han desarrollado protocolos semiautomatizados donde un escáner de luz sustituye la molde de alginato, se imprime una prótesis blanca y se transfiere digitalmente la imagen del ojo contralateral. El tiempo de fabricación se reduce de 6 semanas a 3. El costo de prótesis comerciales simplificadas ha caído hasta £100 en algunos modelos estandarizados.

Planeación quirúrgica orbital. Modelos óseos de órbita para reconstrucción de fracturas de piso orbitario permiten doblar mallas de titanio fuera del quirófano y verificar el ajuste antes de la incisión. Esta aplicación es la más directamente comparable al uso en ortopedia y maxilofacial, y funciona con tecnología FDM o SLA disponible actualmente.

Simuladores quirúrgicos. Se ha desarrollado un modelo experimental para practicar queratoplastia endotelial (DMEK) usando córneas donantes montadas en cámara anterior con iris impreso en 3D, con ajuste de tamaño pupilar y profundidad de cámara.

Educación. Modelos 3D de la órbita, estructura considerada una de las más complejas anatómicamente con alta variabilidad individual, han mostrado mejoras en la experiencia de aprendizaje comparados con modelos de texto y computadora, particularmente por la escasez y los problemas éticos de los modelos cadavéricos tradicionales.

Limitaciones del estudio: revisión no sistemática; inclusión de fuentes comerciales y noticias sin peer review; búsqueda con corte en 2019 (paper publicado en 2022 con datos de hasta 2021 en algunos apartados); sesgo de idioma (solo inglés). La mayoría de los estudios incluidos son experimentales o series de casos muy pequeñas — la evidencia clínica controlada es escasa.

Conflictos de interés: Stephen Bell figura como director de Ocupeye Ltd., empresa de prótesis oculares 3D. El resto de los autores declara no tener conflictos.

Lo que esto abre

Si la barrera en oftalmología es la escala — vasos de micras, estructuras ópticas con tolerancias de décimas de milímetro — entonces el progreso de la especialidad depende menos de nuevas aplicaciones clínicas y más de resolver dos problemas técnicos aguas arriba: la resolución de las tecnologías de imagen (qué puede capturar el OCT o el TAC de alta resolución) y la resolución de las tecnologías de impresión (qué puede fabricar un sistema aditivo con materiales blandos y transparentes). Cuando ambas mejoren en paralelo, estructuras como la coriocapilar o el cristalino natural podrían entrar al flujo de segmentación → impresión que ya funciona en hueso. Mientras tanto, las aplicaciones más maduras — prótesis oculares, modelos orbitales para planeación de fracturas, simuladores quirúrgicos — ya están lo suficientemente consolidadas como para que la especialidad no tenga que esperar: puede adoptar lo que ya funciona mientras el campo resuelve lo que todavía no.

Referencia

Tsui JKS, Bell S, da Cruz L, Dick AD, Sagoo MS. Applications of three-dimensional printing in ophthalmology. Survey of Ophthalmology. 2022;67(5):1287–1310. doi.org/10.1016/j.survophthal.2022.01.004

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